SOAPAP reconoce que la infraestructura ya no tiene capacidad para tratamiento biológico y analiza redirigir el agua a Atoyac Sur.

La planta tratadora de San Francisco, en la ciudad de Puebla, podría quedar fuera de operación luego de que autoridades reconocieran que ya no cuenta con capacidad para realizar el tratamiento biológico de aguas residuales, una de sus funciones clave.

La directora del Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (SOAPAP), Josefina Morales Guerrero, confirmó que actualmente la planta solo puede realizar el proceso físico-químico, debido a las limitaciones de su infraestructura.

Explicó que originalmente estas instalaciones realizaban dos procesos fundamentales: el tratamiento físico-químico y el biológico. Sin embargo, la planta perdió la capacidad de ejecutar la segunda fase, lo que complica su operación integral.

Ante este escenario, se analiza la posibilidad de redirigir el caudal de aguas residuales hacia la planta de Atoyac Sur, donde sí se podría realizar el tratamiento completo. No obstante, la funcionaria aclaró que esta decisión aún no es definitiva y continúa en evaluación.

Morales Guerrero también desmintió que el terreno donde se ubica la planta haya sido vendido, aunque reconoció que desde su llegada al organismo se está revisando el plan de inversión en las plantas tratadoras del sistema.

La posible inhabilitación de esta planta ha generado preocupación, ya que actualmente es una de las principales instalaciones de saneamiento en la ciudad, al procesar aproximadamente mil 280 litros por segundo de aguas residuales, dentro de un sistema de seis plantas en operación.

El tema cobró relevancia luego de que el ambientalista Francisco Castillo Montemayor advirtiera que en un informe presentado al Congreso del estado por el exdirector del SOAPAP, Gustavo Gaytán Alcaraz, se proyecta en cero la operación futura de esta planta, lo que, a su juicio, refleja la intención de cerrarla o desmantelarla.

La planta se ubica en la calle Kepler 2143, en la zona de Angelópolis, detrás del Hospital Ángeles, en un área donde el valor del suelo ha incrementado significativamente, lo que ha alimentado versiones sobre posibles intereses inmobiliarios.

De acuerdo con desarrolladores citados, el valor del metro cuadrado en la zona podría alcanzar los 25 mil pesos, lo que refuerza las sospechas sobre el destino del terreno en caso de que la planta deje de operar.

Además, se ha señalado que en administraciones anteriores ya se habrían realizado desincorporaciones y ventas de terrenos relacionados con la planta, reduciendo su extensión original con el paso de los años.

Por ahora, la decisión final sobre el futuro de la planta de San Francisco sigue en análisis, mientras crecen las preocupaciones sobre el impacto ambiental y operativo que podría generar su eventual cierre.

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