La caída de la inversión extranjera en Puebla evidencia un retroceso económico preocupante que deja al estado fuera de los principales destinos de capital internacional.
El estado de Puebla registró un fuerte desplome en la Inversión Extranjera Directa (IED) durante 2025, al captar apenas mil 330 millones de dólares, lo que representa una caída del 62.8 por ciento respecto al año anterior, cuando había alcanzado los 3 mil 577.4 millones de dólares, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía.
Este retroceso significó una pérdida de más de 2 mil 200 millones de dólares en inversión, lo que no solo refleja un deterioro en la confianza de los inversionistas, sino que también provocó que la entidad poblana saliera del top 10 nacional, cayendo hasta el lugar número 12.
El contraste es aún más evidente al observar que, mientras Puebla pierde atractivo, a nivel nacional la inversión extranjera creció un 11 por ciento, alcanzando más de 137 mil millones de dólares, lo que deja claro que el problema no es global, sino específico de la entidad.
Durante 2025, el comportamiento de la inversión en Puebla fue irregular y débil. El mejor periodo fue el cuarto trimestre, con apenas 453 millones de dólares, cifra que ni siquiera se acerca a lo que en 2024 se captaba en un solo trimestre, cuando tan solo en el último periodo del año se alcanzaron más de mil 168 millones de dólares.
Este escenario pone en evidencia una falta de condiciones competitivas y de certidumbre económica en el estado, factores clave para la atracción de capital extranjero. La caída también impacta directamente en la generación de empleos, el desarrollo industrial y el crecimiento económico regional.
En comparación con otras entidades, Puebla quedó rezagada frente a estados como Ciudad de México, Nuevo León, Estado de México, Jalisco o incluso Chihuahua, que lograron mantener o incrementar su captación de inversión extranjera.
A pesar de este panorama negativo, algunos países mantuvieron presencia en la entidad. Francia se posicionó como el principal inversionista, seguido de Alemania y Canadá. Sin embargo, estos flujos no fueron suficientes para compensar la caída generalizada.
La salida de Puebla de los principales destinos de inversión en México plantea serios cuestionamientos sobre las políticas económicas y la capacidad de generar confianza para los inversionistas. Sin acciones concretas que reviertan esta tendencia, el estado podría enfrentar un escenario aún más complejo en los próximos años.
