Autoridades admiten que faltan al menos 63 custodios en el penal de San Pedro Cholula, evidenciando riesgos en la vigilancia interna.

El sistema penitenciario de San Pedro Cholula, Puebla, enfrenta una situación preocupante luego de que autoridades municipales reconocieran un déficit significativo de custodios en el Centro Penitenciario Regional, lo que pone en duda la capacidad de garantizar la seguridad al interior del reclusorio.

El titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Juan Villegas Castillo, admitió que actualmente hacen falta al menos 63 elementos de seguridad, una cifra alarmante si se considera la población actual del penal, que asciende a 421 personas privadas de la libertad.

De acuerdo con los estándares señalados por la propia autoridad, debería existir un custodio por cada 10 internos, lo que implica que se requieren al menos 123 agentes distribuidos en tres turnos. Sin embargo, actualmente el penal cuenta únicamente con 60 custodios en total, es decir, menos de la mitad del personal necesario.

Esta situación evidencia una grave debilidad estructural en la seguridad del penal, que ya ha mostrado señales de vulnerabilidad, como la reciente fuga de un interno ocurrida en febrero, quien logró evadir la vigilancia y permaneció prófugo durante varios días antes de ser recapturado.

Ante este panorama, las autoridades han iniciado un proceso de reclutamiento para incorporar nuevos elementos; sin embargo, reconocieron que el proceso no será inmediato, ya que los aspirantes deben cumplir con exámenes de control de confianza y capacitación especializada, lo que retrasa la solución de fondo.

Mientras tanto, se han implementado medidas emergentes como la instalación de concertina metálica en el perímetro del penal y la planeación para fortalecer el sistema de videovigilancia. Incluso, se ha solicitado el apoyo de una empresa especializada para determinar el número de cámaras necesarias y la inversión requerida.

No obstante, estas acciones han sido calificadas como reactivas más que preventivas, ya que se implementan después de incidentes que evidencian fallas en el sistema, en lugar de anticiparse a los riesgos.

La falta de personal suficiente no solo compromete la seguridad del penal, sino también la integridad de los internos, del personal existente y de la población en general, ante posibles incidentes como fugas, motines o situaciones de violencia.

Este escenario pone sobre la mesa la necesidad urgente de fortalecer la infraestructura, el personal y la estrategia de seguridad penitenciaria en Puebla, en un contexto donde la sobrepoblación y la falta de recursos siguen siendo factores críticos.

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