Aunque hubo una ligera disminución, la capital poblana se mantiene muy por encima de la media nacional.

La percepción de inseguridad en la ciudad de Puebla se mantiene en niveles superiores al 80 por ciento durante el primer trimestre de 2026, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Según el informe, el indicador registró una ligera disminución al pasar de 84.5 por ciento en el último trimestre de 2025 a 81.5 por ciento en los primeros meses de 2026. Sin embargo, la cifra continúa por encima del 74.5 por ciento reportado en el mismo periodo del año anterior.

El contraste es aún más evidente frente a la media nacional, que se ubicó en 61.5 por ciento, es decir, alrededor de 20 puntos por debajo de la percepción registrada en la capital poblana. A nivel país, el Inegi reportó una disminución significativa, mientras que en Puebla el cambio fue marginal.

En el comparativo por ciudades, Puebla se mantiene entre las urbes con mayor percepción de inseguridad, en niveles similares a otras localidades del país donde los indicadores también superan el 80 por ciento, lo que refleja una brecha considerable frente a ciudades con menor percepción.

El estudio también revela que la percepción de inseguridad es más alta entre las mujeres, tendencia que se mantiene a nivel nacional, donde este grupo reporta mayores niveles de temor ante la posibilidad de ser víctima de un delito.

En cuanto a la confianza en las autoridades, alrededor de siete de cada 10 habitantes consideran poco efectivas a las instancias municipales y estatales para resolver problemas urbanos, mientras que las instituciones federales presentan niveles de confianza más altos entre la población.

Además, la encuesta muestra que la percepción de inseguridad está relacionada con otras problemáticas urbanas, como los baches en calles, fallas en el suministro de agua potable y deficiencias en el alumbrado público.

Respecto a las expectativas, una parte importante de la población considera que la situación de la delincuencia se mantendrá igual o incluso podría empeorar en los próximos 12 meses, lo que refleja un entorno de incertidumbre.

Finalmente, el estudio indica que el impacto de la inseguridad ha modificado hábitos cotidianos: un porcentaje significativo de la población evita portar objetos de valor, salir de noche o permitir que menores se desplacen solos, lo que evidencia las consecuencias sociales del fenómeno.

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