Las bajas temperaturas afectaron la producción en Tehuacán, elevando precios y provocando una fuerte caída en las ventas de comerciantes.
El precio del jitomate en Tehuacán, Puebla, se ha elevado hasta los 50 pesos por kilogramo, como consecuencia de las bajas temperaturas que han afectado la producción agrícola en la región, generando un impacto directo en la economía de comerciantes y consumidores.
De acuerdo con vendedores fijos y ambulantes, este incremento ha provocado una caída de hasta el 50 por ciento en sus ventas, ya que los clientes han optado por comprar menores cantidades ante el encarecimiento del producto.
El aumento resulta significativo si se compara con el mismo periodo del año pasado, cuando el kilo de jitomate se vendía en aproximadamente 30 pesos, lo que refleja un encarecimiento considerable en pocos meses.
Además del jitomate, otros productos básicos también han registrado incrementos importantes. El tomate verde alcanza precios de hasta 60 pesos por kilogramo, mientras que el chile verde llega a los 100 pesos, lo que agrava la presión económica para las familias.
Ante este panorama, algunos comerciantes han intentado abastecerse en zonas como Huixcolotla y otras localidades cercanas en busca de mejores precios; sin embargo, señalaron que los costos se mantienen elevados en toda la región, limitando las opciones de compra.
Los vendedores indicaron que esta situación ha cambiado los hábitos de consumo, ya que los clientes priorizan la compra de productos más económicos o reducen la cantidad adquirida, lo que impacta directamente en sus ingresos.
A pesar del escenario actual, existe expectativa de que con la llegada de la temporada de calor la producción agrícola mejore, lo que podría generar una disminución en los precios y un alivio tanto para comerciantes como para consumidores.
Mientras tanto, los comerciantes recomiendan a la población planificar sus compras y ajustar el consumo, para enfrentar el alza de precios que afecta a diversos productos básicos en los mercados de la región.
Este fenómeno evidencia cómo las condiciones climáticas continúan influyendo en los costos de los alimentos, generando efectos en cadena que impactan la economía local.
