El abandono escolar se dispara en secundaria por factores económicos, migración y presencia del crimen organizado.
La región conocida como el “triángulo rojo” en Puebla enfrenta una grave crisis educativa, donde la deserción escolar llega a triplicarse en comparación con el promedio nacional, principalmente por factores como la pobreza, la violencia y la migración.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el Inegi y el Coneval, municipios como Acatzingo, Palmar de Bravo, Quecholac y Tecamachalco presentan niveles de abandono escolar superiores a los registrados en el resto del país.
Mientras que en primaria el abandono es de 1.2% frente al 0.12% nacional, el problema se agrava en secundaria, donde alcanza 13.9%, más de tres veces el promedio nacional de 3.2%. En nivel medio superior, la cifra llega a 15.7%, también por encima del promedio nacional de 11.2% .
Especialistas señalan que el punto crítico ocurre en la adolescencia, cuando los jóvenes enfrentan mayores presiones económicas y sociales. Según el Centro Rubén Jaramillo de Estudios de la Pobreza, muchos estudiantes abandonan la escuela para trabajar en el campo, migrar a ciudades o incluso integrarse a actividades del crimen organizado como “halcones” .
La problemática está estrechamente ligada a condiciones estructurales. En municipios como Acatzingo, más del 86% de la población vive en pobreza, mientras que en Tecamachalco supera el 75%, lo que limita el acceso a oportunidades educativas y genera rezagos acumulados desde generaciones anteriores .
Además, la inseguridad agrava el panorama. En algunas zonas, hasta el 100% de la población percibe inseguridad, y existen altos índices de violencia, lo que impacta directamente en la permanencia escolar.
Otro factor relevante es la presencia de economías ilícitas, como el robo de combustible, actividad que históricamente ha caracterizado a esta región y que compite con la escuela al ofrecer ingresos inmediatos fuera de la legalidad .
A esto se suman problemáticas sociales como la maternidad adolescente, que también interrumpe las trayectorias educativas, especialmente entre mujeres jóvenes.
En conjunto, estos factores reflejan que la deserción escolar en el “triángulo rojo” no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una combinación de pobreza estructural, violencia, falta de oportunidades y presión social, que continúa alejando a miles de jóvenes de las aulas.
